-Pajarillo-
Quién
camina, vida mía,
sin
saberse caminando.
Mucha
gente, impaciente,
va y viene
deambulando.
Recordando
lo que fue
y viene
siendo acontecido.
Paseando
muy despacio
hacia
atrás, hacia otro lado.
No es
preciso o indiviso
intentar
modificar
la
realidad de un pasado
frente a
aquella del juglar.
Casi, casi
es merecido
firmar con
claridad
el
contrato de una vida
que no
quiere terminar.
Resolviendo
así la dicha
de una
vida en un pajar,
el pájaro
abrió las alas
no tuvo
duda al volar.
Pajarillo
que hoy los cumple,
setenta y
ocho vuelos más,
sal del
pajar de la granja,
vuelve a
atreverte a volar.
Esta poesía se la regalé a Paz, nuestra fiel lectora, que cumple años en Junio... Te quiero.
Miriam
